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¿Qué es la Fitoterapia?

La fitoterapia es aquel método que se usa con fines terapéuticos, preventivos, de bienestar orgánico y psíquico, con ayuda de la aplicación de las propiedades especiales de hierbas y plantas naturales, contra problemáticas específicas (ejemplos: gripe, problemas de acné, inflamaciones, artritis, etc.).

Esta técnica se remonta miles de años atrás donde la sociedades más primitivas tuvieron que suplir sus necesidades medicas aliándose de la naturaleza; es aquí cuando inclusive la medicina toma un giro inesperado (cabe recordar que la mayoría de los medicamentos fueron formulados por la acción que producen ciertas plantas medicinales y hierbas naturales, para atacar afecciones y problemas de salud). Cuando se descubre el ingrediente activo (es aquel que posee toda actividad farmacológica) es usado medicamente y esto sigue vigente hoy por hoy.


 

Una definición de fitoterapia debe incluir los avances y la evolución científica de la disciplina, ya que a lo largo de este proceso de investigación se han logrado descubrimientos como:

  • La parte de la hierba o planta medicinal que cumple su función especifica en el organismo (tallo, raíz, hojas, flores, etc.).
  • Combinaciones de diferentes tipos de plantas y hierbas que maximicen los efectos terapéuticos.
  • El tipo de preparación y tratamiento (secado, envasado, etc.) que debe de darse a los productos especializados en la fitoterapia para conservar sus propiedades.
  • La forma de aplicación del producto (cremas, cataplasmas, infusiones, etc.) para resultados óptimos.

Posiblemente lo más relevante de esta terapia son los efectos beneficios en el organismo y el costo del tratamiento (por lo regular es un método económico).


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Escrito el  27 Jul 2015 11:54  -  Enlace permanente
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¿Qué son las Flores de Bach?



Las flores de Bach son 38 remedios naturales preparados a base de flores y plantas. Estos remedios se obtienen de forma homeopática y cada uno de ellos está indicado para tratar un trastorno emocional distinto.

Mediante la armonización de los estados negativos, las flores de Bach ayudan a reestablecer el equilibrio emocional perdido. Esto no sólo resulta beneficioso para la salud psicológica, sino que además estimula la capacidad propia del cuerpo para curarse a sí mismo.


Esta terapia fue descubierta por el investigador, médico y homeópata Dr. Edward Bach entre los años 1926 y 1934. Para ello se inspiró en los estudios homeopáticos de Hahnemann, los cuales se centraba en "tratar al individuo en vez de a la enfermedad”, ya que creía en la idea de que la enfermedad corporal viene desencadenada por desequilibrios en la personalidad.

Al finalizar su investigación, el Dr. Bach había creado una terapia compuesta por 38 esencias florales. Cada una de las cuales estaba destinada a tratar un trastorno psíquico distinto, siendo su cometido eliminar estos conflictos interiores y consiguientemente sus síntomas físicos.

Para simplificar el sistema el Dr. Bach además dividió las flores en 7 grupos, englobando a las que pertenecían a la misma categoría emocional. También creó el Rescue Remedy, una combinación de 5 esencias florales para tomar en situaciones de emergencia.


Las flores de Bach son una terapia natural que no tiene efectos secundarios y es adecuada para tratar tanto a adultos como a niños y bebés, así como animales y plantas. Los remedios suelen tomarse por vía oral, aunque también se pueden administrar por vía cutánea.


Fue voluntad del Dr. Bach que cualquier persona pudiese preparar su propio tratamiento y es por esto que creó un sistema de elección de flores tan sencillo. Aun así siempre es recomendable acudir a un terapeuta profesional cuando el problema es crónico.


PONGASE EN CONTACTO CON NOSOTROS Y LE ATENDEREMOS SIN COMPROMISO ACERCA DE LAS FLORES DE BACH


Escrito el  27 Jul 2015 11:46  -  Enlace permanente
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¿Qué es la HOMEOPATIA?

Es un método terapéutico para la prevención, alivio o curación de enfermedades utilizando medicamentos homeopáticos.


La homeopatía es eficaz para prevenir y tratar tanto enfermedades agudas (gripe, tos, diarrea, crisis de migraña, contusiones etc.) como crónicas (alergia, dermatitis, asma, afecciones reumáticas, ansiedad etc.), en infecciones de repetición (garganta, oídos, ginecológicas, urinarias….), e incluso en cuidados paliativos (control de síntomas como dolor o estreñimiento y alivio de efectos secundarios como las nauseas de la quimioterapia...).

En homeopatía, y especialmente en enfermedades crónicas, el objetivo es ir más allá del alivio de los síntomas que van apareciendo, se busca ayudar al paciente a restablecer globalmente su equilibrio natural. Para ello, el médico homeópata en la consulta tendrá en cuenta, además de los síntomas o problemas de salud que presenta el paciente, su constitución física y su forma de reaccionar y sensaciones frente a la enfermedad, además de factores de mejoría o de empeoramiento. Por eso se dice que el tratamiento, en homeopatía, es más individualizado.


Además, estos medicamentos tienen la ventaja de que en general, no presentan contraindicaciones, interacciones medicamentosas ni efectos adversos relevantes relacionados con la toma del medicamento, por lo que se recomiendan habitualmente para todo tipo de pacientes, incluso niños, embarazadas y enfermos polimedicados.


Según el caso, estos medicamentos se utilizan solos, en exclusiva, o junto a otros tratamientos, sobre todo en enfermedades crónicas. En este caso, la utilización de los tratamientos homeopáticos asociados a los convencionales, permite en muchos casos, bajo supervisión del especialista, reducir la medicación convencional y/o sus efectos secundarios.


Como cualquier medicamento, los medicamentos homeopáticos son de venta exclusiva en farmacias.

NUESTRO CATÁLOGO DE PRODUCTOS HOMEOPATICOS


HISTORIA Y FUNDAMENTOS HOMEOPATICOS


El término homeopatía tiene su origen en las ideas de Christian Friedrich Samuel Hahnemann (1775-1843), un médico alemán que afirmaba que (en su época, jamás hay que olvidar el contexto) la Medicina causaba más sufrimiento que beneficio al paciente. Tras dejar la práctica de la medicina en 1794, Hahnemann utilizó por primera vez la palabra en su trabajo Indications of the Homeopathic Employment of Medicines in Ordinary Practice («Indicaciones del empleo homeopático de medicinas en la práctica ordinaria»).

La homeopatía clásica se define habitualmente como el sistema médico basado en el uso de cantidades diminutas (inifinitesimales) de sustancias que en grandes dosis producirían síntomas parecidos a los de la enfermedad que está siendo tratada. El propio Hahnemann reconocía que la idea de emplear sustancias que producen síntomas similares se le ocurrió cuando, al tomar una infusión de corteza de cinchona, experimentó síntomas parecidos a los de la malaria, enfermedad que se trataba en aquella época precisamente mediante la corteza de cinchona, rica en quinina. Irónicamente, todo parece indicar que lo que pasó es que Hahnemann sufría de alergia a la quinina.

Por otra parte, Hahnemann creía que dosis muy pequeñas de estos medicamentos causaban poderosos efectos curativos, dado que al reducir las dosis consumidas iban desapareciendo los síntomas que producían, algo perfectamente comprensible pero que Hahnemann, evidentemente, interpretó de forma errónea. De hecho, pensaba que su potencia se vería afectada por una agitación metódica y vigorosa del preparado (lo que se conoce como sucusión; Hahnemann empleaba su Biblia para golpear el recipiente que contenía la mezcla).

Aunque a veces se emplean otros grados de dilución, la forma más habitual de preparación de una dilución homeopática es la siguiente: se coge 1 ml de la sustancia original ("tintura madre”) y se mezcla con 99 ml de agua. Se agita este preparado y se obtiene una dilución de 1 CH (Centesimal de Hahnemann). A continuación, se coge 1 ml de este producto y se repite la operación; así se consigue una dilución de 2 CH.

Como se puede deducir del apartado anterior, cada vez que se realiza una de estas mezclas, la sustancia original queda diluida 100 veces más en el preparado final. Se supone que estos productos son más efectivos cuanto más diluidos están. Un simple cálculo permite saber que una dilución de 12 CH no contiene ya ninguna molécula del principio activo. Es, en otras palabras, simplemente agua. No es raro ver medicamentos homeopáticos con diluciones de 30 CH. Para saber qué significa esto, podemos acudir al ejemplo perfectamente planteado por Ben Goldacre en su libro Bad Science:

Imagina una esfera de agua con un diámetro de 150 millones de kilómetros (es la distancia que hay entre la Tierra y el Sol). La luz tarda ocho minutos en recorrer esa distancia. Imagina una esfera de agua de ese tamaño con una molécula de una sustancia disuelta en ella: eso es una dilución 30 CH (para los pedantes: es 30.89 CH).

Según Hahnemann, el efecto curativo se produce no por la sustancia que (no) hay disuelta, sino porque de algún modo el proceso de dilución y golpeteo (la dinamización) transmite al agua el espíritu curativo de la sustancia. Empleando un lenguaje más moderno, los homeópatas actuales hablan del efecto memoria del agua, que recuerda con qué sustancias ha estado en contacto. Para tener más información sobre este supuesto efecto curativo, será necesario acudir a la sección Pruebas científicas. Por el momento, podemos concluir que, esencialmente, la homeopatía es simplemente agua. La cosa no va mucho más allá.


Escrito el  27 Jul 2015 11:29  -  Enlace permanente
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